
El Gobierno entra en tiempo de descuento tras el batacazo de los decretos de vivienda. Moncloa admite que el adelanto electoral está sobre la mesa y Sánchez decidirá en los próximos días qué camino toma.
Pedro Sánchez se queda con una decisión entre las manos que puede cambiar por completo el rumbo de la política española: continuar una legislatura cada vez más complicada o abrir la puerta a unas elecciones generales anticipadas.
El rechazo del Congreso a los dos decretos de vivienda ha provocado un terremoto político en Moncloa. Las iniciativas del Gobierno fueron tumbadas por la mayoría parlamentaria y, tras la derrota, el Ejecutivo ha abierto un periodo de reflexión en el que, según fuentes gubernamentales, no se descarta ningún escenario, incluido el adelanto electoral.
La situación es especialmente delicada porque los decretos necesitaban apoyos parlamentarios que finalmente no llegaron. El resultado ha dejado al Gobierno ante una evidencia difícil de ocultar: cada votación importante puede convertirse en una nueva batalla para Sánchez.
Y ahora llega la gran pregunta: ¿aguantar o convocar?
Sánchez dispone de unos días para valorar el escenario político antes de tomar una decisión. Mientras tanto, el debate sobre un posible adelanto electoral ha dejado de ser una especulación marginal para convertirse en uno de los principales asuntos de la política nacional.
Algunos medios sitúan incluso sobre la mesa la posibilidad de que los españoles fueran llamados a las urnas el 29 de noviembre, aunque esta fecha depende de que finalmente se acuerde la disolución de las Cortes y la convocatoria electoral.
La presión sobre el presidente también aumenta desde la oposición. Alberto Núñez Feijóo ha reclamado elecciones tras la caída de los decretos, mientras el Gobierno trata de presentar el fracaso parlamentario como un bloqueo a las medidas destinadas a afrontar la crisis de la vivienda.
Pero el problema para Sánchez va mucho más allá de dos decretos.
Lo que está en juego es la capacidad del Ejecutivo para seguir sacando adelante su agenda en un Congreso cada vez más difícil de controlar.
La imagen que deja la jornada es la de un Gobierno obligado a mirar hacia sus propios apoyos parlamentarios mientras la oposición reclama elecciones y la presión social por la vivienda continúa creciendo.
Sánchez ha decidido tomarse unos días.
España, mientras tanto, espera una respuesta.
¿Habrá una nueva negociación para intentar salvar la legislatura? ¿O será este el punto de inflexión que lleve al presidente a disolver las Cortes?
De momento, no hay convocatoria electoral anunciada.
Pero una cosa ha cambiado después de la votación de hoy:
las elecciones han dejado de ser una hipótesis lejana y se han convertido en uno de los escenarios que Moncloa está estudiando.